Muchas personas suelen pensar que la meta de su práctica de meditación es la de liberar sus mentes de todo pensamiento, recibir mensajes del más allá o experimentar estados alterados de consciencia. Pero aún cuando eso es posible, no nos aportaría nada que no sea un ejercicio de distracción como sería ir al cine.
Sin embargo, lo ideal y lo real es desarrollar la habilidad de sostener y mantenerse en el centro de pensamientos contradictorios, lo cual despejará y aliviará la congestión mental y emocional que dificulta el surgimiento de los aspectos armonizadores, creativos y sanos que harán el trabajo
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